Wednesday, 11 November 2009

Hoy hablamos de canguros!!!!!

Hola,

Hoy os voy a hablar de un tema que mi amigo Marc me ha proponido que es un tema sobre................. CANGUROS!!!!!!!!!!!!!!!
HISTORIA DE CANGUROS:

Reducidos a la lejana Australia, los canguros tardaron largo tiempo en ser conocidos por la civilización europea. en 1629, el capitán holandés Francisco Pelsaert encalló con su barco, el "Batavia", cerca de las islas Wallaby, en el litoral occidental de Australia. El que su aventura, entre tantos relatos de viajes y exploraciones propios de la época, haya pasado a la historia se justifica por tres motivos principales. En primer lugar, dio pie a la más cruel matanza de que se tiene noticia en territorio australiano, cuando miembros de la tripulación se enfrentaron entre sí y ciento veinticinco hombres, mujeres y niños fueron asesinados. Después tuvo lugar el primer proceso "a la europea" y las primeras aplicaciones de la pena de muerte, pues los amotinados fueron juzgados y ejecutados. Por fin, e independientemente de aquellos luctuosos acontecimientos, Pelsaert fue el primer occidental que dio cuenta de la existencia de los canguros, de los que dijo: "Encontramos en estas islas gran número de una especie de gatos que son muy extrañas criaturas. Tienen aproximadamente el tamaño de una liebre y su cabeza parece la de una civeta. Sus patas anteriores son muy cortas..." Se trataba de un pequeño canguro llamado tammar, pero el relato de su descubridor pasó completamente inadvertido.

Durante todo el siglo XVII, diversas narraciones hacían mención de extraños gatos, perros, liebres o corderos entrevistos en las tierras del sur, pero hubo que esperar a otro accidente de navegación, más de ciento cuarenta años después del percance de Pelsaert, para que los canguros fueran realmente descubiertos por los naturalistas europeos. El famoso "Endeavour", bajo el mando del capitán Cook, hizo agua en los arrecifes de coral del nordeste de Australia en 1770, y su tripulación debió permanecer en tierra cerca de tres meses. Cook escribió entonces acerca de unos animales que "se mueven corriendo y saltando sobre sus patas posteriores" y "no se parecen nada a ninguno de los animales europeos que yo he visto. Todo lo más recuerdan a un gerbo, aunque son mucho más grandes." Fue Cook el que los denominó "kangaroo", según la poco clara denominación de los indígenas, y su relato causó sensación. Pocos años después, algunos ejemplares vivos fueron enviados a Inglaterra como regalo al rey Jorge III, y en 1974, en medio de un revuelo científico considerable, los canguros se reproducían allí por primera vez.

TIPOS DE CANGUROS:

Actualmente viven en Australasia más de cincuenta especies de canguros y unas noventa subespecies, desde las que no superan el tamaño de la rata a los grandes animales del tamaño de un hombre. Unos pueblan el árido desierto central y otros la selva húmeda oriental, pero todos son vegetarianos, a excepción de la rata almizclera marsupial, que también se nutre de insectos.

Todos son miembros de la familia de los Macropódidos. Tienen los miembros posteriores más fuertes y desarrollados que los anteriores, la cola larga y más o menos musculada, los incisivos centrales, tanto superiores como inferiores, muy grandes, los dedos segundo y tercero de las patas de atrás unidos por una piel común pero con las uñas separadas, conformando un útil “peine” para la limpieza del pelo, la bolsa marsupial bien desarrollada y abierta hacia delante, y la posición del cuerpo a menudo vertical. Viven en las estepas, bosques claros y llanuras abiertas, salvo el género Dendrolagus, que son arborícolas.

Dentro de la familia de los canguros se pueden distinguir tres grupos muy caracterizados y que alcanzan el nivel de subfamilias. La primera –Hypsiprymnodontinae- incluye tan sólo a la rata almizclera marsupial, única especie con la cola desnuda y hábitos insectívoros; forman la segunda –Potoroinae- las verdaderas ratas canguro, pequeños animales de tamaño variable entre el de una rata y el de un conejo; y la tercera –Macropodinae- los grandes canguros, otros, más pequeños, a los que en Australia llaman genéricamente wallabys, y también los canguros arborícolas.

Las ratas canguro ya revelan claramente en su aspecto su primitiva posición en el camino evolutivo que iba a llevar a los grandes de la familia. Muy numerosas antaño, han sufrido duramente la presencia de zorros y gatos importados, hasta el extremo de que algunas especies han desaparecido. Pueblan todos los biotipos australianos excepto la selva tropical y pasan largo tiempo ocultas en nidos de hierba o madrigueras subterráneas que ellas mismas construyen. Comprenden ocho especies agrupadas en cinco géneros:

  • las ratas canguro de cabeza ancha (Potoroops),
  • las ratas canguro rojas (Aepyprymnus),
  • las ratas canguro del desierto (Caloprymnus),y
  • las ratas canguro de nariz corta (Bettongia) y
  • las ratas canguro de nariz larga (Potorous).

Los wallabys, grandes canguros y canguros arborícolas son agrupados en trece géneros:

  • las liebres wallabys (Lagorchestes),
  • la liebre wallaby de bandas (Lagostrophus),
  • los wallabys de cola puntiaguda (Onychogalea),
  • los wallabys de las rocas (Petrogale),
  • el pequeño wallaby de las rocas (Peradorcas),
  • los canguros de los árboles (Dendrolagus),
  • los wallabys de montaña de Nueva Guinea (Dorcopsis),
  • los canguros de bosque (Thylogale),
  • el quokka (Setonix),
  • los verdaderos wallabys (Wallabia) y
  • los grandes canguros, que se agrupan en dos géneros (Megalia y Macropus)
CANGUROS MAS GRANDES:


  • Clase: Mamíferos.
  • Orden: Marsupiales.
  • Familia: Macropódidos.
  • Alimentación: vegetales.
  • Gestación: 30-40 días
  • Camada: 1 Pequeño, raramente mellizos.

Machos bastante mayores que las hembras. Extremidades posteriores mucho más fuertes y desarrolladas que las anteriores. Bolsa marsupial ventral abierta hacia delante. Grandes orejas. Cola musculada y poderosa.

CANGURO ROJO

(Megaleia rufa o Macropus rufus)

  • Longitud total: 175-220 cm.
  • Longitud cola: 65-105 cm.
  • Peso: 23-70 Kg.

Machos generalmente rojizos y hembras más azuladas, aunque ambos sexos pueden ser de cualquiera de las dos tonalidades. Dos mudas anuales con cambio en el tono de la capa. Porción superior del morro cubierta de pelo. Parte frontal del hocico blanquecina y vientre blanco en las hembras y pálido en los machos.

CANGURO GRIS ORIENTAL

(Macropus giganteus)

  • Longitud total: 160-240 cm.
  • Longitud cola:75-100 cm.

No hay dimorfismo sexual en lo que atañe a la coloración, aunque pueden aparecer individuos ligeramente diversos. Partes superiores grisáceas, oscilando del pardo al rojizo, y partes inferiores blanquecinas. Zonas más claras alrededor del ojo. El hocico más peludo de las tres especies.

EURO O WALLAROO

(Macropus robustus)

  • Longitud total: 135-230 cm.
  • Longitud cola: 60-90 cm.

Tono general grisáceo pardo, con los dedos y la punta de la cola más oscuros y ocasionalmente negros. Partes ventrales más pálidas. Hay numerosas subespecies con diferentes pautas de coloración. Gran superficie del hocico sin pelo.


VIDA DIARIA:

Aunque reputados de animales nocturnos, los canguros parecen depender en sus hábitos no sólo de la luz sino también de la temperatura. En el corazón de Australia, sometidos a un calor sofocante, salen al anochecer para dirigirse a los bebederos y pasan la noche pastando, antes de volver a su retiro diurno. Cuando el clima es menos extremado, canguros activos son vistos tanto de día como de noche.

Contra lo que pudiera creerse en unos animales bien adaptados a los climas secos y calurosos, los canguros buscan en lo posible la sombra para guarecerse en las horas de luz. Bajo una pequeña mulga, al amparo de un matorral, excavan una cama o baño en la arena donde se tumban a descansar. Mientras la manada permanece en la zona, cada animal se dirige, al parecer, invariablemente a su cama cuando el momento del reposo.

Aún en los períodos de común somnolencia, siempre algún miembro del grupo está vigilante. Por otra parte, el sueño no es continuo. De vez en cuando un canguro se levanta, escudriña, alza la cabeza para aspirar los efluvios que trae el viento, antes de echarse de nuevo. Otras veces se desplaza a cortos saltos hasta la sombra más próxima, construyendo allí una nueva cama y olvidando la que hasta entonces fue suya.

Cuando el vigía o cualquier otro miembro del grupo descubre un presunto enemigo inmediatamente da la voz de alarma. El oído parece tener un papel mucho más importante que la vista en la vigilancia, y los machos son, en general, más asustadizos que las hembras.

En casos de alarma repentina, tanto machos como hembras emiten una explosiva tos muy semejante a la que los galanes dejan oír cuando pelean. Entonces se produce una febril y desordenada desbandada. Cuando el peligro no parece tan inmediato, dan grandes saltos y producen sonoros ruidos al golpear en el suelo con las patas traseras.

Los canguros huyen saltando. Su inusual anatomía ya indica que su modo de locomoción debe ser también bastante particular. Utilizando las poderosas extremidades posteriores como resorte y la cola como balancín, un canguro puede dar saltos de hasta nueve metros de longitud y más de tres de altura. La velocidad, en tales casos de huida desesperada, se acerca a los cincuenta kilómetros por hora, pero pueden mantener tal ritmo más allá de unos pocos minutos so pena de perecer en el esfuerzo.

La velocidad normal es de unos trece kilómetros por hora cuando el grupo se desplaza, y los saltos de escasamente dos metros. Mientras pastan, los canguros se mantienen normalmente y se desplazan, aunque con mucha lentitud, inclinados, rozando el suelo con sus patas delanteras y descansando de vez en cuando el peso del cuerpo en al cola. El músculo apéndice caudal es también el tercer pie del trípode que se constituye con las patas posteriores cuando el animal se mantiene erguido, bien vigilante, bien llevándose la comida a la boca con las manos, a la manera de un mono o una ardilla.

Aunque la cola tiene gran importancia en la locomoción, los canguros pueden perfectamente adaptarse a saltar con ligereza sin ella.

Indudablemente, el desplazamiento a saltos y los hábitos de mantenerse erguidos, tanto comiendo como vigilando, tienen que ver con el desnudo y llano hábitat de los canguros. Es más fácil oír y olfatear lo que pasa en la llanura situado a metro y medio sobre la hierba que a tan sólo unos centímetros.

Aunque viven en lugares muy secos, los canguros no temen al agua, y en los zoos en que ello es posible se bañan a menudo. También se zambullen cuando se encuentran perseguidos por los perros. Muy aseados, dedican parte de la jornada a limpiarse el pelo con el “peine” que constituyen el segundo y el tercer dedo de las patas posteriores, y , donde éste no alcanza, con los cinco dedos de las manos.

COMPORTAMIENTO REPRODUCTOR:

En las zonas húmedas (siempre en términos relativos) los canguros alcanzan la madurez sexual bastante antes que en las regiones de mayor aridez, sobretodo en lo que se refiere a las hembras, pues los machos son más regulares. Dentro de una misma población se puede calcular que los individuos más precoces son maduros a los veinte meses, en tanto los más retrasados tardan prácticamente el doble o incluso más. En todos los casos, prolongadas sequías retrasan la madurez reproductora, quizá porque la alimentación en esas épocas es insuficiente.

Los machos reconocen a la hembra en celo por el olor. Casi dos horas antes de que se complete el apareamiento, comienzan a perseguirla emitiendo suaves sonidos y tratando de sujetarla por la cola. Cuando la compañera se siente acorralada emite un ronco sonido con el que, en apariencia, trata de intimidar al macho, pero que le excita aún más. Finalmente, adoptando una postura sumisa, con las manos en el suelo, la consorte da a entender a su galán que está presta al acoplamiento, que dura normalmente de quince a veinte minutos pero en ocasiones no más de diez o más de cuarenta. Es la hembra la que pone punto final desasiéndose del abrazo de su compañero.

Bien que no siempre en disputa por una pareja, con cierta frecuencia se observan fugaces escaramuzas entre canguros machos. Tratando de sujetarse con las patas anteriores, los canguros saltan para herir el vientre del contrincante con las patas posteriores. Se menciona con frecuencia la existencia de luchas crueles con gran derramamiento de sangre, pero el único caso real de que se tiene noticia en el que un macho mató a otro fue en cautividad, cuando el derrotado no tenía posibilidades de huida y, aún muerto, no presentaba señal externa alguna de violencia. Este mismo tipo de comportamiento agresivo es mostrado por los canguros ante diversos enemigos, sobretodo los perros y el hombre.

El período de gestación es de treinta a cuarenta días. Pero hay hembras que alumbran varios meses después del contacto sexual, ya que, al igual que corzos, tejones y martas, por ejemplo, el huevo fecundado tarda un tiempo variable en implantarse en la pared del útero de la hembra, fenómeno conocido como “implantación diferida”.

A los pocos días del nacimiento de su pequeño la madre canguro queda de nuevo preñada, pero el óvulo fecundo, en estado de blastocito, tardará lo suficiente en proseguir su desarrollo como para que el siguiente nacimiento se produzca sólo cuando el pequeño precedente viva ya fuera de la bolsa, mantener dentro de ella a otro recién nacido y conservar un blastocito embrionario en su interior.

Ningún síntoma revela que la hembra está preñada. La proximidad del parto sólo puede conocerse cuando la futura madre comienza a limpiar la bolsa marsupial que, presente en todos los miembros de este grupo zoológico, está en los canguros abierta hacia delante y tiene en su interior cuatro pezones de los que al menos dos están casi continuamente dando leche.

A mitad del embarazo, la bolsa se recubre con una capa oscura, y unas veinticuatro horas antes del parto la hembra se recuesta, apoyándose en la espalda, e introduce la cabeza en la bolsa para limpiarla. A medida que el nacimiento se aproxima, la tarea de limpieza se hace más apresurada y nerviosa y los lametazos incluyen también la región urogenital, el pecho, la base de las patas y el comienzo de la cola.

El pequeño canguro pesa al nacer de 0.75 gramos a 1 gramo. Carece de pelo, los ojos y las orejas están muy incompletamente formados y las patas posteriores no son más largas que las anteriores; parece el feto de un mamífero placentado en las primeras fases de su desarrollo.

A pesar de ello, deben alcanzar la bolsa materna y refugiarse en ella desde el mismo momento de nacer. Guiado por el olfato, pues los demás órganos sensoriales aún no son funcionales, el cangurín, unido a un trozo de cordón umbilical, recta sujeto al pelo del vientre de la madre, desde el orificio urogenital hasta la mama materna. En unos tres minutos consigue llegar al borde de la bolsa. Una vez dentro, busca un pezón al que aferrarse y cuando lo hace no lo soltará hasta que, cerca de doscientos días después, abandone el marsupio y, digamos, nazca definitivamente.

A partir de aquí, el joven canguro alterna su permanencia en la bolsa con cada vez más largos períodos en el exterior.

La lactancia dura hasta que la cría cumple un año.


ENEMIGOS DE LOS CANGUROS:

Hasta la llegada del hombre y sus animales, los grandes canguros carecían prácticamente de predadores, pues ni siquiera el lobo marsupial podía soñar en capturar un canguro en mediana forma física. Entonces, aparte de las condiciones climáticas y de la vegetación, sólo las enfermedades, que afectan sobretodo a las crías, limitaban en Australia la población de canguros.

Con la llegada de los primeros pobladores humanos la situación cambió, no tanto debido a estos primeros hombres australianos, que utilizaban para la caza armas y técnicas primitivas, cuanto al hecho de que con ellos introdujeron en la tierra de los marsupiales un temible predador placentado, el perro. Esta es, al menos, la teoría de quienes mantienen que el dingo, perro salvaje de Australia, no es sino la forma asilvestrada de un primitivo can acompañante de los hombres que por primera vez llegaron a Australia.

El dingo es el más importante predador australiano, y dado que aún existe en bastante número, pese a las campañas de exterminio que contra la especie se han llevado a cabo, puede tener cierto papel en la regulación de las poblaciones marsupiales. Los dingos persiguen en grupo a los canguros y acaban matándolos. Posiblemente esos grupos sean clanes familiares que cazan con una técnica semejante a la del lobo.

Posiblemente el zorro europeo, introducido para limitar el número de conejos (también introducidos previamente por el hombre) mata algunos pequeños canguros cuando los sorprende lejos de su madre. Esto no es muy frecuente en el caso de los grandes canguros, pero sí lo es en lo que afecta a las pequeñas ratas canguro y algunos wallabys, a los que la insensata importación de raposos ha conducido al borde del exterminio.

También las águilas audaces (Aguila audax) capturan canguros con cierta regularidad.

Como en tantas otras especies, los canguros son enemigos de sí mismos cuando la densidad de población se hace excesiva. Muchas gracias Marc, he disfrutado mucho haciendo este tema.

Cesar





10 comments:

  1. Cesar ¿que tal hablar de leones y osos? Ya sabes son nuestras mascotas.
    Doña Díriga

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  2. Cesar ¡nos tienes abandonad@s!
    ¿Y los leones y lso Osos?
    Animo
    Doña Díriga

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  3. OK lo hare manana por la manana

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  4. Cesar, necesitamos que Marc y tu nos contéis cosas interesantes de la vida de los pingüinos porque tenemos que encontrar al que se ha perdido del ZOO de Londres.
    ¡Os esperamos!
    Doña Díriga

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  5. Los canguros son hermosos de verdad me gustaria que en mi pais hubieran

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  6. Wow todo lo que acabo de aprender.
    !!!!MOlA¡¡¡¡

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  7. es muy buena la informacion pero pone mejores cosas!!

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  8. malisimooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo :( me gustaria un poco mas resumido todo y esta informacion no sirbe! analia

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  9. ahu darfs vgfd cgtras

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  10. ESTUBO GENIAL Y ME GUSTO MUCHO PERO PUDISTE HABERLORESUMIDO

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